Bonito con tomate y mejillones al vapor


Ingredientes (4 personas)

1 kilo de bonito fresco en rodajas.
½ kilo de mejillones.
400 gramos de salsa de tomate casera.
Para la salsa de tomate.
400 gramos de tomate pera.
1 cebolla.
1 diente de ajo.
1 zanahoria.
½ decilitro de aceite de oliva.
2 cucharaditas de azúcar o 1 de edulcorante.
Sal.

Cómo se elabora:
Limpiamos las rodajas de bonito quitándoles la piel, las espinas y la parte negra central cercana a la espina.
Salamos ligeramente las rodajas. En una sartén caliente a fuego medio, con un poco de aceite de oliva, cocinamos los centros de bonito vuelta y vuelta 1 minuto por cada lado, de manera que estén cocinados en la superficie y ligeramente rosados en el centro y reservamos.
Lavamos bien los mejillones y los disponemos en una olla tapada, sin agua, a fuego medio, hasta que se abran todos.
Retiramos las conchas vacías y colocamos los mejillones (sin su concha) en una cazuela baja junto con los centros de bonito cocinados, salseamos con la salsa de tomate casera. Damos un hervor de 1 minuto y servimos caliente.
También queda muy bien haciendo este plato de un día para otro ya que se concentra el sabor marino, en este caso no pondremos a punto de sal hasta el momento de calentar el plato para consumir.

Salsa de tomate casera:

Pelamos la cebolla, la zanahoria y el ajo. Las cortamos en juliana (en tiras finas) y las rehogamos en una cazuela con un poco de aceite de oliva. Una vez cocinadas, añadimos los tomates, lavados y con la parte del tallo (corona) eliminada.
Es importante aplastar los tomates con una espumadera cuando se cocinen, para que vayan soltando sus jugos y se cocinen bien junto con las verduras. Una vez elaborada la mezcla, ésta se pasa por el pasapurés y por el colador chino. Ponemos la salsa a punto de sal y de dulzor, ya que ésta suele ser un poco ácida. Para ello, utilizaremos un poco de azúcar o de edulcorante (con cuidado, ya que el objetivo no es endulzar la salsa, sino corregir sólo la acidez). Se recomienda no pasar la salsa por la batidora ya que, al introducir aire durante el batido, ésta pierde color por la oxidación producida.
Después de pasar la salsa por el pasapurés y por el colador chino, se pone de nuevo a hervir.
Una vez hervida, se da a la salsa un último punto de sabor en caso necesario. Si no se tiene tiempo para elaborar la salsa, se puede recurrir a una salsa de tomate ya elaborada.

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